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diariodeunavampiresanovata

-¡¡¡AAARRRGGG!!! -igualitico, igualitico que un cerdo en plena matanza- ¡¡¡AAARRRGGG!!! -así gritaba el Jonhy mientras se revolcaba por el suelo cual cochinillo en hogareña pocilga- ¡¡¡AAARRRGGG!!! -todo él, un homenaje al género porcino: desde el jamonar herido hasta la sangre que le manaba a borbotones como un jabalí recién abatido. Tal sucesión de semejanzas sospechosas que habrían hecho pensar al mismísimo Darwin que el hombre, antes que del mono, desciende del puerco (teoría infinitamente más fácil de probar).

 

-¡¡¡AAARRRGGG!!! ¡¿Me has disparado?! -gritó alterado al tiempo que observaba la columnilla de humo que ascendía desde el cañón de mi Enmarronadora- ¡Me has disparado!, ¡Me HAS disparado!. Serás... ¡ZORRA, MALDITA BRUJA, HIJA DE P...!

 

Le faltaron segundos para acabar la sarta de vituperios que se avecinaba. Mi adorable ratilla voladora, con el rostro absolutamente demudado por el olor a jugosa sangre pata negra, se había abalanzado sobre MacGyver con todos los piños de fuera. Por fortuna para éste la maltrecha dentamia de Ervigio aún no había alcanzado siquiera el tamaño de la de un niño de 5 años, así que por ese lado no había peligro. Sin embargo la locura transitoria de mi amante vampiro le había dotado de una fuerza y un vigor físico (ojalá que también sexual) que dejaban al cabezón del pelo-pincho-lamido en una posición privelegiada para acabar como un triste coco en una plantación abisinia. O sea, partido en el suelo y a punto de ser devorado con cáscara y to’.

 

Tenía que actuar rápidamente. El albondiguilla llevaba las de perder a pesar de que él y en particular sus cuartos traseros (a los que se aferraba desesperadamente el vampiro Manero) estaban plantando cara ferozmente. ¿Separaba, culata en mano, el hocico de Ervigio de la maltrecha retaguardia del Jonhy o me la jugaba de nuevo a base de balazos?

 

¡Menudo dilema! Y es que también es mala suerte, porque, ¡vamos a ver!, que alguien me lo explique por favor. A la musti-siesa de Bella la sueltan en un bosque y allá que se van Edward y Jacob a rifársela como si fuese una vaca en la India (con mucho respeto y todo eso, pero "las ubres de la señorita las ordeño yo"). Mientras que a mi, guapa, inteligente y con más tetas que esa raspa de sardina, me plantan en la mitad de la espesura y además de crecerme los tojos y los zarzales (nada de praditos con césped cortado a ras) tengo que presenciar como mi novio se restriega contra el culo de mi mejor amigo... ¡y decidir la mejor manera de acabar con su súbito complejo de garrapata glútea!.

 

¡Una mierda, vaya! Así que comprenderéis, estimados Siervos de la Noche, que a causa de la tensión, la frustración y la mala leche en general, el sudor comenzase a caerme a chorros por frente y ojos. Habría que aparcar lo de liarse a tiros para una mejor ocasión, MacGyver ya tenía mucho que aducir acerca de la conveniencia de que el nº de agujeros igualase al de nalgas, como para pensar siquiera en superarlo. No estaba su culo para más balas.

 

-Suelta al Jonhy, querido -dije con la máxima dulzura posible mientras me acercaba léntamente- Suéltalo que está feo comerse a los amigos de la novia.

-Grrrrrrrrrrrrrrr...

-Suelta... -insistí tirando por las descomunales solapas blancas.

-Grrrrrrrrrrrrrrr...

-¡Suelta, te digo!

-¡GRRRRRRRRRRRR!

 

Ervigio había vuelto su cara hacia mi y después de mirarme con los ojos malévolamente entornados ¡me había enseñado los dientes!. ¡LOS DIENTES!, ¡A MI!, ¡SU NOVIA!. ¡ESO SÍ QUE NO SE LO IBA A PERMITIR!

 

Tan pronto como su fruncida naricilla elevó el labio superior dejando al aire las encías, cogí impulso y le eché, literalmente, la "sonrisa" abajo con tal culatazo que acabe perdiendo el control de la escopeta. Entonces se me disparó al aire y, como quiera que yo ya no la agarrara demasiado bien, el retroceso del árma volvió a caer sobre el careto de mi Ervigio, esta vez sobre el apéndice nasal, dejándole el susodicho en fase de crecimiento invertido.

 

-¡¡¡¡¡OUOUOUOUOUOUOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!, ¡¡¡¡¡OUOUOUOUOUOUOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!

 

¡Genial! Ahora que ya tenía al albondiguilla medio calmado, la otra soprano chillona se lanzaba en pos de la fama mundial lloriqueando a pleno pulmón. ¡Cagüento’! ¿Es que era mucho pedir un poco de discreción?, ¿resultaba tan difícil huir con la boquita cerrada?. ¿Por qué no nos presentábamos en el WoW y directamente nos rajábamos las muñecas? Al menos así moriría en plan estrella de rock: joven y dejando un bonito cadáver... No con el vestido rasgado y llena de barro hasta las cejas.

 

Miré a mi amante vampiro y viéndolo en el suelo, retorciéndose como un gusanillo mientras anunciaba, cual bocina de buque mercante, nuestra posición a los cuatro vientos, consideré seriamente la posibilidad de hacerle tragar la Enmarronadora. Para callarlo, vamos... al menos un poquito.

 

Sin embargo no hizo falta. El pelo-pincho-lamido, que parecía haber recuperado el control sobre sus doloridas posaderas, sacó de la cazadora un palitroque afilado y ante mi estupor (y también algo de consternación, ¡qué carajo!, ¡estaba a punto de estacar a mi novio!) se abalanzó sobre Ervigio, que por aquel entonces aún chillaba despreocupadamente como una fan quinceañera de los Jonas Brothers.

 

¡Ayyyyy! Que momento de tensión, cuanta pena en mi corazón, cuanto sufrimiento por tan infausto final para nuestra aciaga historia de amor. Que ni Romeo y Julieta, ni el Marco Antonio y la Cleopatra ni siquiera Darth Vader y la reina amígdala han tenido entrega, devoción y pasión tan grandes como la Jessi y el Ervigio.

 

 

Os podréis imaginar, Siervos de la Noche, cuan desolada por semejantes pensamientos me hallaba, así que, siendo como soy una persona rebosante de empatía (además de que tanta sangre me estaba causando una desagradable impresión), me fue necesario cerrar los ojos para no presenciar el atroz apuñalamiento. De forma que, aislada visualmente de la escena, me mantuve a la espera de algún "¡Chof!,... argggggggg" que anunciase la muerte definitiva de mi amado vampiro Ervigio ahorrándome la parte "gore" del asunto.

 

...

¡Clong!

-¡Coño!

...

 

 ¿Ningún "arggggggg"?

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