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diariodeunavampiresanovata

¡Vaya! Como si fuera tan fácil para mi correr apartando matojos en aquel lodazal, con el vestido, la capa, los tacones de aguja... ¿Es que el albondiguilla todavía no se había dado cuenta de que mi cuerpo no había nacido para sudar?, ¿es que tan "ágil" se me veía sobre la pista de atletismo que ahora quería probarme en una competición de campo a través?

 

Por fortuna para mi maltrecho corazón (que entre los disgustos y el ejercicio estaba al borde del infarto), la perra enfiló como un toro desbocado en mi dirección, con lo que tomando la posición de tenista al resto me bastaba y me sobraba yo solita para placarla en cuanto estuviese a mi altura.

 

A cámara lenta la vi acercárseme, resoplando como un búfalo... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f, A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Pabellones auditivos atiesados... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Mirada enloquecida, ojos inyectados en sangre... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Boca entreabierta, dientecillos afilados, babilla ansiosa chorreando por el hocico y el cuello... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f, A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... De no haberse tratado de un proyecto de perro, realmente me hubiese acojonado... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Sin embargo no titubeé ni un sólo segundo. El chihuahua seguía aproximándose, mi cerebro dio la orden de actuar... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Me incliné hacia delante para tomarla entre mis manos, también con la consciencia del movimiento en plan "slow-motion"... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... y al avanzar un pie se me hundió en el barrizal. Entonces perdí el equilibrió y avancé el otro para recuperarme... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... pero éste se tropezó con el vestido y me doblé el tobillo... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... Así fue que desestabilizada, mi cuerpo inició un rápido descenso sin control en busca de la posición horizontal... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... y Mariposilla (que se olía, quizás no su muerte, pero si un sufrimiento largo y atroz) me dribló con maestría abandonándome a mi suerte... A-a-a-R-r-r-G-g-g-F-f-f... argf, argf, argf, argf, argf...

 

Lo último que vi antes de estamparme los morros en todo fango, fue su carilla sastisfecha mientras se perdía en la penumbra del bosque con mis Kleenex manchados de sangre en la boca y Tury pegado a su sombra, muy tocado emocionalmente. Después se produjo el consabido fundido a negro y la voz del Jonhdalf permaneció en "off " despotricando contra mis escasas habilidades gimnásticas (que ni que él se pareciese a Jonah Lomu en algo más que en el peso).

 

-Porque sólo había que agacharse y cogerla. Que no es que la perra se hubiese echado a correr en dirección contraria, precisamente. ¡Qué va! ¡El bicho bien que se había abalanzado a por los pañuelos ensangrentados! ¡Llenitos de A Negativo!... Y precisamente eso nos va a traer la desgracia -ahora Jonhy se mesaba los cabellos en plan bíblico- Ya me puedo imaginar el reguero de papelitos que Mariposita va a ir dejando por el bosque. ¡Una pista de A Negativo directamente trazada hasta nosotros!. ¡PERFECTO!

 

No hacía falta ser tan vehemente, ¡por Dios!, ¿es que el albondiguilla había perdido por completo la elegancia del comedimiento?. ¡Argf! Si hay algo que odie profundamente es la exageración, así que con toda la urbanidad que pude reunir desde mi precaria posición me dirigí al albondiguilla:

 

-No tienes que preocuparte tanto, Jonhy. ¡Tranquilízate! Quizás Sir Thomas y sus secuaces hayan cancelado la visita y no se pasen hoy por aquí, así que por ahora no te agobies y hasta que no tengamos noticias de ellos... ¡DEJA DE GRITAR COMO UN LOCO Y AYÚDAME! ¿O ES QUE PIENSAS ABANDONARME TIRADA COMO UNA COLILLA EN LA MITAD DEL BOSQUE?, ¿NO VES QUE ESTOY NADANDO EN LODO? -perdida y sin rumbo se lo dejo a Los Panchos que yo siempre se por donde ando y a donde voy- ¡ÉCHAME UNA MANO YA MISMO!, QUE NO PIENSO QUEDARME AQUÍ PARADA VIENDO COMO LA PERRA SE...

-Sssssshhhhhhhh -MacGyver se precipitó sobre mi espalda para callarme hundiéndome de nuevo la cabeza en el barro.

-¿PERO QUÉ... -comencé a protestar cuando el pelo-pincho-lamido aflojó la presa.

 

Sin embargo él insisitió.

 

-Sssssshhhhhhh. ¡Mira!.

 

A lo lejos, sobre las copas de los pinos, un grupo de sombras negras pasaban en plan misil balístico con objetivo final la casa de mi abuela. Había de ser una bandada de 12 a 16 vampiros, en formación "Finger-Four", volando que se las pelaban a una altitud que hacía imposible distinguir las figuras, pero lo suficientemente bajo como para descartar aviones en maniobras. Vamos ,que porque no habíamos visto ni un alma en las calles, que si no, ya teníamos al Iker Jimenez para la semana en la ciudad, estudiando el "siniestro vuelo de los chupacabras-voladores" o investigando el misterioso avistamiento de ovnis precisamente en los últimos minutos del 31 de Diciembre: "¿Venían los alienígenas a anunciar el fin del mundo?, ¿tal vez querían abducirnos para nuestra posterior disección en sus clases de ciencias?, ¿o simplemente planeaban utilizar la Tierra como un gigantesco McAuto?".

 

 

 

¡Gilipolleces!. "Patrañas...", como dice mi Maestro Oscuro "... que sólo sirven para desacreditar el honrado arte de la parasicología". En cualquier caso, nada a lo que pudiésemos dedicar suficiente tiempo porque bastantes problemas teníamos ya:

 

a) La vamperra había pasado como una flecha ante nosotros y se había esfumado en la espesura del bosque.

b) El pequeño pequinés rastreador, bien pegadito al sexy culo canino de Mariposilla, también había sido devorado por la noche.

c) Un escuadrón de vampiros iba camino de la casa de mi abuela (si no habían llegado ya) y no resultaba descabellado pensar que en breve nos localizarían gracias a la impagable labor del chihuhua de Titina.

 

-Estamos jodidos -MacGyver acababa de resumir mi meditación en dos palabras, sin embargo yo era la líder firme y serena y tenía tragarme la inquietud con patatas.

-Pásame el Enmarronador -le pedí con autoridad.

 

Mi albondiguilla me miró dubitativo y, como si concluyese que lo peor que le podía pasar era una muerte rápida e indolora, me cedió el fúsil con sumisión.

 

Entonces, a lo lejos otro seto comenzó a agitarse.

 

Frush, frush, frush.

 

Nos miramos preocupados. ¿Mariposita estaba haciendo el camino de regreso o tal vez Sir Thomas ya había encontrado nuestro rastro y venía dispuesto a ajustar cuentas?

 

Frush, frush, frush.

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