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diariodeunavampiresanovata

1 de ENERO

Debería decir Feliz Año Nuevo o algo por el estilo, pero no tengo muy claro si feliz es el adjetivo más adecuado para este año, que de “nuevo” sólo me ha dejado el nombre y algunos problemillas que todavía faltaban en mi colección.

 

Después de descubrir ayer por la mañana que nuestra adorable chihuahua era en realidad una chihuahua-vampiro, el Jonhy y yo estuvimos analizando largamente su cuerpo sin vida, para ver si cabía la posibilidad de que todavía estuviese no-muerta en lugar de muerta-bien-muerta, como los dos temíamos.

 

La piel se veía completamente chamuscada, del color “camel” inicial no se apreciaban ni restos y en cierta zonas, hilillos de humo ascendente revelaban daños realmente graves. A pesar de todo, la esperanza es lo último que se pierde, y en vista de que aún teníamos una perro-rata vampiro de cuerpo presente en lugar de un montón de ceniza suspendida en el aire, decimos esconderla en un cajón del sotáno y esperar a la puesta de Sol para hacer una valoración definitiva. Arturo, que mosconeaba preocupado a nuestro alrededor, vigilaría su confinamiento.

 

Así de negras las cosas, nuestras perspectivas de futuro se podían resumir en:

 

a)Mariposita revivía. Ya teníamos una "vampiresa" para Ervigio. Yo me convertiría en Fin de Año siguiendo estrictamente mi plan.

b)Mariposita había requetemuerto (descanse en paz). Ervigio estaba apañado. El Jonhy y yo nadábamos con la mierda al cuello sin previsión de mejorar.

 

En cualquier caso, poco o nada estaba en nuestras manos. Quizás, quizás, podríamos planificar un contrataque o una huída, como sugirió el albondiguilla, sólo por si la suerte nos daba la espalda y acabábamos como conejillos en un cacería de chupasangres. Pero yo soy más de dejar esta clase de asuntos a la improvisación, aproximadamente como habíamos hecho hasta ahora (que tampoco nos había ido tan mal). Así que tranquilicé a MacGyver y me lo saqué de la chepa prometiéndole tener listas para el atardecer mi maleta y una buena excusa que explicase a la familia porque debíamos abondonar el país de forma inmediata.

 

¡Chorradas!

 

¿Pirarme antes de disfrutar de mi primera Fiesta de Fin de Año? ¡Con lo que me había costado convencer a mi padre para que me dejase ir! Explicándole que todos mis amigos tenían ya las entradas, que la Kassio (Kassiopeia) era la mejor discoteca de toda la ciudad, que su fiesta siempre se recordaba durante meses, que yo ya tenía 17 años y que además el Jonhy también iría. ¡Días!, ¡Semanas de duro trabajo! ¿Y ahora el alelado de mi albondiguilla me proponía esfumarnos apenas se hubiese puesto el sol? ¡JA! ¡Estaba completamente loco si creía que iba a aceptar!... Además, no tendríamos ningún problema mientras Brigitte pensase que Mariposita estaba viva. Y para decirle que nos la habíamos cargado (cosa que aún estaba por ver), bien podíamos esperar una noche.

 

Acompañé a mi angustiado Johndalf hasta la puerta, tratando de aparentar sumisión y no levantar sospechas, ¡qué se pone muy pesado cuando entra en modo paternal!.

 

-Quizás deberíamos huir ahora mismo -me sugirió con voz preocupada- Largarnos y poner mucha tierra de por medio. Si luego resulta que Mariposita despierta, ¡genial!. Se la mandamos a Titina por correo y ya regresaremos cuando todo esto se calme.

-¿Y Ervigio? -pregunté buscando inconvenientes para no irme- ¿Lo metemos en la maleta o se lo dejamos a mi abuela para que le de de comer?

-Tal vez podríamos traladarlo a alguna cripta y cuando vuelva en si, nosotros ya estaremos a muchos kilómetros de distancia.

-Claro, y habremos abandonado a un vampiro famélico en la ciudad... ¿Cuánta gente crees que morirá por TÚ culpa? -repliqué haciendo hincapié en su sentido de la responsabilidad- ¿O prefieres dejarlo bien atado para que muera de inanición lentamente?

 

Mi albondiguilla bajó la mirada dubitativo y yo vi el camino libre hacia la victoria.

 

-Anda,... -reinicié mi emboscada verbal-... vete ahora a casa y nos vemos a las 6 como habíamos decidido. Para entonces seguro que se nos habrá ocurrido algún plan B.

-No se...

-¡No se, no se, no se! -le atajé mientras lo empujaba hacia el porche- Claro que no sabes. ¡Si es que no has descansado nada!. Así el cerebro no puede funcionar. Ahora mismo te vas a dormir y a la tarde hablamos.

 

El Jonhy vaciló unos segundos, pero al ver que yo comenzaba a cerrar la puerta con decisión, cedió a mi voluntad y se dirigió hacia el kk-móvil con paso cansado. ¡Aquella había sido una noche terrible!

 

De veras que lo había sido, sin embargo, yo ya no podía dormir. Por más que lo intenté y di vueltas en la cama, tuve que admitir finalmente que mi sueño se había ido con viento fresco a otra parte, así que, guiada por el olor a café recién hecho, me presenté en la cocina dispuesta a que mi abuela le preparase un señor desayuno a su adorable nietecita.

 

-¡Buenos días, Jessi! -me saludó desviando brevemente la atención de unas tostadas de pan de molde que estaba preparando- ¿Llegaste muy tarde anoche?.

-No, abuela -respondí mientras me acercaba para darle un beso- Lo normal.

 

Con un gesto, mi yaya me indicó que me sentase a la mesa y acto seguido su bata de raso rojo revolteó a mi alrededor dejando como por arte de magia un buen tazón de leche con café, mantequilla, mermelada y un torreón de tostadas a mi alcance.

 

-¿No te sientas a desayunar? -le pregunté al ver que seguía en los fogones.

-Es que hay mucho que cocinar, Jessi. Ya sabes que esta noche vienen todos a cenar y como no adelante algo por la mañana, no voy a conseguir tener todo listo para las 10.

 

¡Vaya! ¡Con tantas emociones por poco lo olvido!. La cena de Fin de Año tocaba esta vez en casa de mi abuela, así que mi padre, sus dos hermanas y dos hermanos con sus respectivas parejas e hijos invadirían aquella casa puntualmente a las 10, sino un poco antes para echarle una mano a la yaya. Luego vendría la comilona, el champagne, la más que probable borrachera y quién sabe si una nueva versión de Shakira interpretada magistralmente por la abuela Lola... como hace dos años.

 

 

-Por cierto -la voz de mi yaya me devolvió al presente- Esta mañana encontré esta nota bajo la puerta. Justo cuando tú y Jonhatan estabais en el sótano.

-¿Nota?, ¿qué no...?

 

Pero sobre la mesa ya había caído una hoja amarilla clara con bordes ondulados. En ella, escritas con excelente caligrafía, se podían leer las siguiente líneas:

 

"Espero que Mariposita esté bien.

Esta noche me paso para liquidar lo que dejamos a medias ayer.

 

                                                                             Brigitte."

 

-¿Hay que preparar un plato más? -inquirió mi abuela- ¿Tu amiga viene a cenar?.

 

Eso parecía, sí. Venía precisamente a cenar.

 

-No -mascullé malhumorada- Al menos yo no la he invitado.

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