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diariodeunavampiresanovata

Sip, aunque parezca mentira los vampiros se pajean como cualquier hijo-muerto de vecino y yo no estaba lista para ello. ¿No se supone que tienen un tremendo sex-appeal?, ¿no se le ofrecen a Edward un montón de taradas en plena efervescencia hormonal? y en el peor de los casos, ¿no pueden hipnotizar a quién quieran para tener sangre y sexo gratuitamente?

Todos estos interrogantes se repetían una y otra vez en mi cabeza, dejandome a merced de mis ojos que se empeñaban en no perder detalle de la surrealista escena que el Jonhy y yo contemplábamos con asombro, allí, rodeados de tumbas, mientras Ervigio, con los ojos cerrados finalizaba felizmente de tocar la zambomba.

Apoyado en la pared contraria a la puerta, con la cabeza inclinada hacia la cúpula, camisa blanca manchada de sangre (salido, sí, pero vampiro al fin y al cabo), abanderados como los del papa y vaquero mugriento por las rodillas. ¡Menuda mierda de no-muerto! Estaba claro que ese chupasangres necesitaba una mano femenina que lo orientase en la no-vida que llevaba con tanto no-glamour.

Sentí en ese instante una gran cariño maternal hacia él, la urgencia de hacerle saber que por fin su alma gemela lo había encontrado y que a partir de entonces el caos de indumentaria sería definitivamente subsanado (no hay nada peor para un espíritu torturado que saber que no está estupendo de la muerte).

Cerré por fin la mandíbula que se me había descolgado inconscientemente y empecé a hablarle con la tranquilidad del que sabe que su ser amado nunca le hará daño alguno. El Jonhy dice que balbuceé un poco, pero no estoy segura que él pudiese escucharme siquiera.

- Su altísima majestad Sr. Vampiro, hemos venido para presentarnos a sus tenebrosas y lúgubres órdenes.

Ervigio abrió los ojos y comenzó a parpadear como si dudase de nuestra presencia a la vez que bajaba lentamente la cabeza para tener una mejor visión de nosotros dos.

- Somos dos miserables vidas humanas que anhelamos servirle para que cuando su Oscura Alteza lo decida así, nos conceda el privilegio de seguirle en su Noche Eterna.

De pronto la camisa blanca se tensó y asomaron los colmillos sobre los labios inferiores. ¡Qué suerte habíamos tenido!, ¡encontrarnos con un chupasangres en la primera batida!... ¡Y además lo suficientemente guay como para mostrarnos su polla y sus dientes nada más conocernos!... Entonces me animé un poco más.

- De hecho, si queréis sangre podéis tomarme ahora - señalé mi cuello - y con eso que acabastéis hace un ratito- añadí mientras agitaba mi puño cerrado - también os puedo ayudar. No es que tenga mucha...

... Mucha experiencia iba a continuar, pero no me dejó acabar. Sorprendentemente, rugió desde el otro lado de la cripta mientras levantaba los brazos como en las pelis de terror antiguas para abalanzarse sobre nosotros.

Inconscientemente di un paso atrás y me subí el cuello de la chupa. No es que tuviese miedo como dice el Jonhy, ¡qué vaaaa!, lo que ocurre es que sólo yo se lo delicada que tengo la garganta y el frío que hace en estas húmedas criptas durante el invierno. Además me han elegido cantante vocalista del conocido grupo "Ratas de medianoche" y no es conveniente que pierda mi valiosa voz por un estúpido descuido.

El caso es que mientras yo me preocupaba por mi frágil salud, el no-muerto se había lanzado en pos de nosotros con un rápido movimiento...

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